jueves, 26 de junio de 2014

EL SALARIO DE LOS TECNICOS DE FUTBOL MUNDIAL BRAZIL 2014

El ranking de los entrenadores y sus sueldos anuales

1. Fabio Capello, (Rusia) 9.6 millones de dólares

2. Luiz Felipe Scolari, (Brasil) 6.2 millones de dólares

3. Roy Hodgson, (Inglaterra) 5.5 millones de dólares

4. Cesare Prandelli, (Italia) 4.1 millones de dólares

5. Joachim Löw, (Alemania) 3.48 millones de dólares

6. Vicente del Bosque, (España) 3.4 millones de dólares

7. Ottmar Hitzfield, (Suiza) 3.4 millones de dólares

8. José Néstor Pékerman, (Colombia) 3 millones de dólares

9. Miguel Herrera, (México) 2.7 millones de dólares

10. Louis van Gaal, (Holanda) 2.6 millones de dólares

11. Jürgen Klinsmann, (Estados Unidos) 2.5 millones de dólares

12. Alberto Zaccheroni, (Japón) 2.4 millones de dólares

14. Didier Deschamps, (Francia) 2 millones de dólares

15. Paulo Bento, (Portugal) 2 millones de dólares

16. Ange Postecoglou, (Australia) 1.5 millones de dólares

17. Carlos Queiroz, (Irán) 1.4 millones de dólares

18. Vahid Halilhodzic, (Argelia) 1 millones de dólares

19. Marc Wilmots, (Bélgica) 960 mil dólares

20. Alejandro Sabella, (Argentina) 900 mil dólares

21. Sabri Lamouchi, (Costa de Marfil) 900 mil dólares

22. Niko Kovak, (Croacia) 690 mil dólares

23. Fernando Santos, (Grecia) 690 mil dólares

24. Óscar Washington Tabárez, (Uruguay) 600 mil dólares

25. Luis Fernando Suárez, (Honduras) 600 mil dólares

26. Reinaldo Rueda, (Ecuador) 590 mil dólares

27. Hong Myung-Bo, (Corea del Sur) 500 mil dólares

28. Stephen Keshi, (Nigeria) 490 mil dólares

29. Safet Sušic, (Bosnia-Herzegovina) 400 mil dólares

30. Jorge Luis Pinto, (Costa Rica) 380 mil dólares

31. Volker Finke, (Camerún) 330 mil dólares

32. James Kwasi Appiah, (Ghana) 240 mil dólares 
*Datos de la Revista Forbes

lunes, 19 de mayo de 2014

Amor o Enamoramiento

Amor y enamoramiento no son lo mismo, y es importante conocer la diferencia porque cuando los confundimos se produce mucho sufrimiento.

Enamoramiento es lo que sucede al principio de una relación. Conoces a alguien que te atrae, resulta que es encantador y no te lo puedes sacar de la cabeza. Cuando están juntos el tiempo vuela, se ríen, se adivinan el pensamiento y sienten que se comprenden a la perfección.
Quizás tengas la sensación de que has encontrado a tu alma gemela, y eso te hace sentir maravillosamente. Inventas planes de futuro, sueñas despierto, solo tienes ganas de verle y no haces planes con tus amigos porque ahora reservas todo tu tiempo para esa persona.
Querida, ¡estás enamorada! Pero ¿significa eso que él es tu pareja ideal, la persona que envejecerá a tu lado, el amor de tu vida? Pues… no necesariamente.
Qué ocurre cuando nos enamoramos
Científicos, poetas y místicos han tratado de descifrar por qué se produce esa chispa de atracción irresistible. Unos dicen que es pura química. Otros hablan de la conexión entre dos corazones e incluso de medias naranjas.
Lo cierto es que se produce un terremoto físico y emocional. Te sientes más ligera, guapa y optimista. Eso se debe a que tu estado de enamoramiento hace que tu cuerpo genere endorfinas y otras hormonas que producen una sensación de bienestar. Te sientes estupendamente porque hay alguien a tu lado con quien puedes pasártelo bien, confiar, intimar. Y todo eso obra maravillas en nuestro bienestar.
Entonces, ¿cuál es el problema? Pues que todas las virtudes que atribuyes a esa persona puede que estén en tu imaginación. Eres tú quien lo encuentra perfecto. A tus ojos no tiene defectos, en todo caso peculiaridades que te divierten. Tú, en algún lugar de tu cabeza, has decidido que esa es la persona que te va a querer toda la vida, que no te abandonará ni traicionará, que está hecha para ti. Más aún: él es quien te compensará del dolor que sufriste en varias rupturas amorosas, o el que te dará el amor y la comprensión que tus padres no supieron darte.
Del “amor” al odio y todo eso es un error. Son suposiciones basadas en tu deseo de amar y ser amada, que es lógico y natural y no deberías reprimir. No conoces bien a esa persona, por lo que no puedes dar tantas cosas por supuestas. Él no es perfecto, como tú tampoco lo eres. Pero cuando piensas así estás comportándote como una niña que anhela amor y protección absolutos e incondicionales.

Lo que ocurre es que no eres un niño, sino una persona adulta. Si te empeñas en amar de esa forma inmadura, exigente, fantasiosa… solo sufrirás un desengaño tras otro, o una permanente sensación de vacío. Es muy posible que encuentres hombres que estén deseando cuidar de ti, protegerte o satisfacer tus fantasías del caballero perfecto… Pero se cansarán. Y si tú no entiendes que se alejan de ti porque no pueden ser ellos mismos, sino que tienen que interpretar un papel, te sentirás una víctima. Les odiarás con la misma intensidad con que antes les adorabas, y tropezarás con la misma piedra en tu siguiente relación.
Así de fácil se puede pasar del enamoramiento a la fobia y el odio, porque no hay verdadero amor. Es un fuego artificial cuyo resplandor desaparece enseguida.

¿Qué es el amor?

Amar es otra cosa. Supone atravesar la fase de enamoramiento, y dejar de ver a tu pareja con unos lentes de color rosa. Conocerle tal y como es, y no como a ti te gustaría que fuera. Permitirle que se muestre sin necesidad de ponerse disfraces. Saber estar a su lado cuando te está mostrando su propia vulnerabilidad o sus demonios. ¿O acaso crees que él no arrastra carencias, frustraciones o sueños rotos?
Es muy importante que antes aprendas a conocerte y quererte a ti mismo, independientemente de que tengas pareja o no. Más aún si la tienes, ya que evitará que cargues el peso de tus mochilas sobre sus espaldas.
Lo cierto es que tu pareja es un ser humano de carne y hueso. En el momento en que eres capaz de amarle no solo por su luz, sino también por su sombra, y aún así eliges quedarte a su lado, puedes llamarlo amor.

Porque el verdadero amor no juzga, ni proyecta, ni manipula. De hecho, el amor más puro se expresa cuando sientes la necesidad de dar, más que de recibir.
Piensa también que tú no eres perfecto. Si eres capaz de ser tú mismo, sin ocultar tu sombra, sin pretender ser de otra forma para complacerle, sin tener miedo de que te rechace, permitirás que te aprendan a amar a la persona que eres realmente.
Qué alivio para ambos, ¿no?

La cara triste de las redes

Las generaciones de ahora han cambiado de manera considerable, sobre todo, en relación con el modo en que las personas se comunican e interactúan. Antes, cuando Internet no hacía parte de la vida cotidiana, las personas buscaban interactuar o divertirse a través de un contacto interpersonal mucho más sentido. Ahora, las redes sociales han creado un mundo paralelo en el que las relaciones cara a cara son cada vez más escasas y más difíciles de sostener.

Poder estar conectado todo el tiempo y la facilidad de acceso a cualquier información es una gran ventaja para las comunicaciones, para mantener relaciones a distancia y para agilizar y hacer más efectivo el contacto con otros, pero ¿qué pasa si esta conectividad se vuelve una obsesión?

Adicción

Cada día son más las personas que se vuelven adictas a Internet y, aún más, a las redes sociales; todo el tiempo tienen que estar conectadas, publicar cada cosa que viven, revisar el correo constantemente, estar enteradas de la vida de los otros y, si pierden conexión por alguna falla de señal, se notan desesperadas y hasta irritadas.

Esta es una de las primeras razones por las cuales muchos tienden a deprimirse. Estar en línea todo el tiempo se ha convertido en una necesidad que si no se suple puede afectar seriamente el estado de ánimo de algunos.
 

Contenidos que deprimen

Ahora bien, estudios recientes realizados en la Universidad de Stanford, en Utah Valley University y en la Universidad de California en Estados Unidos, aplicados especialmente a adolescentes y adultos jóvenes, han demostrado que aquellos que más visitan las redes sociales, sobre todo, Facebook, Instagram, Google  y Twitter, tienden a deprimirse más.

¿Por qué? Estas redes sociales sólo muestran la cara amable, la parte feliz de la vida de las personas, se ven fotos y comentarios de gente sonriente, de viajes y vacaciones, de personas enamoradas, del carro nuevo que acaban de comprar, de los triunfos en el trabajo, de fiestas, y de muchos amigos haciendo actividades excitantes. Esto hace que el usuario empiece a compararse con sus amigos virtuales y crea que los otros tienen vidas “más felices”, que se divierten más y que el único que se la pasa mal es él, alterando así su estado de ánimo y llevándolo a pensar que la vida no es justa y finalmente causando depresión.  

En realidad, estas redes sociales hacen creer que las personas son más felices de lo que verdaderamente son. Donde sólo se ven los momentos divertidos, nadie quiere publicar situaciones tristes, ni sus problemas económicos, o su rompimiento con la pareja. Todo lo negativo se esconde. Allí, donde todo se comparte con los amigos y familiares, sólo se querrá mostrar lo positivo y lo grandiosa que es la vida.


Adiós a la privacidad

La psicóloga Luisa Fernanda Restrepo afirma que la vida y las relaciones interpersonales pierden toda la privacidad en las redes sociales, el contacto con los demás se vuelve completamente público y través de ellas cualquiera puede enterarse de lo que hacen los demás, perdiendo todo tipo de intimidad y volviendo más vulnerables a los usuarios.

El uso indiscriminado de estas redes puede impactar directamente en el estado de ánimo de las personas causando más angustia que felicidad. Leer comentarios negativos o que se burlan de la gente, descubrir fotos de la pareja con otra persona, enterarse de que el ex acaba de casarse, o ver una fiesta a la que no fueron invitados, son motivos bastante válidos para deprimirse.

Como en cualquier situación, los excesos pueden llegar a ser muy dañinos y la adicción a las redes sociales no sólo cambia el comportamiento de las personas, especialmente de los jóvenes, quienes se ven más afectados psicológicamente en cuanto a sus relaciones interpersonales, sino que tiende a convertirlas en seres dependientes de la red, frustrados y tristes.

Desconectarse

Superar la depresión causada por los contenidos que se ven en las redes sociales o por las relaciones que se tienen a través de este medio con otros amigos, es tan sencilla como desconectarse. Poco a poco se puede superar esa necesidad de estar repasando una y otra vez todas esas publicaciones que aparentemente muestran vidas maravillosas, que seguramente causan envidia en muchos. Es claro que la vida no es tan perfecta como se ve allí.

Luisa Restrepo concluye que hay que volver a la realidad, a las relaciones cara a cara, salir y tomarse un café en lugar de estar chateando, disfrutar más del aire libre, y de, simplemente, dejar de vez en cuando el celular o el computador en casa. Las redes sociales son una herramienta excelente si se aprenden a utilizar, con prudencia y pensando siempre en que los contenidos que allí se publiquen no afecten la intimidad, el autoestima, y la seguridad de sí mismos y de los demás.

martes, 25 de marzo de 2014

Los 6 hábitos de las parejas infelices

1. Falta de generosidad. El amor se fundamenta en la capacidad de dar de forma altruista, sin esperar nada a cambio intencionalmente. Este argumento se sustenta en que los miembros de la relación presuponen al dar que el otro le corresponderá debido a la confianza que se ha gestado entre ambos y a la reciprocidad y reconocimiento que se profesan en sus acciones individuales positivas. Es un efecto casi inconsciente, es decir, está ahí, pero no se da pensando en ello.

Las parejas infelices y egoístas dan para recibir algo a cambio de forma inmediata, no basado en una cuestión de demostración de amor hacia el otro.

2. Querer cambiar al otro. Las parejas no tienen por qué coincidir en todo. De hecho, lo normal es que no lo hagan. El éxito de una relación afectiva radica en la capacidad de los miembros de la misma de aprender a conocerse y respetar las divergencias que se dan entre ellos. Las parejas infelices se reconocen por la necesidad de sus miembros de hacer que el otro cambie y se amolde a las exigencias y formas de pensar de la otra parte.

3. No dedicar tiempo a la pareja. Amar a otra persona hace que uno quiera pasar el mayor tiempo posible a su lado. Las parejas felices protegen ese espacio común y se sacrifican para, a pesar de las contrariedades de la vida o el ritmo frenético del día a día, puedan seguir gozando de esos momentos de intimidad. En cambio, aquellas que no apuestan por compartir y hacer sacrificios por estar a solas con el otro miembro, provocan que cada vez estar juntos se haga más complicado por la falta de sintonía.

4. El rencor. Las discusiones deben ser el escenario idóneo para que las parejas se encuentren ante la adversidad y aprendan de los errores. Hay que tener la predisposición de resolver los conflictos y reparar el daño cometido.

Las parejas infelices convierten las divergencias en excusas para ser vengativos y rencoroso con el otro miembro. Cada pelea se convierte en una oportunidad para tomar la revancha y atacar con más fuerza al adversario.

5. Egoismo.  En una relación amorosa es importante la consulta, compartir las decisiones que, al fin y al cabo, repercutirán en el día a día de la pareja y en su devenir futuro. Las personas que se quieren y buscan la felicidad conjunta, comparten y se potencian mutuamente. En cambio, las parejas infelices, apuestan por fomentar su mundo independiente y personal por encima del común e imponen sus decisiones y sus sueños a los del otro miembro.

6. Hacer sentir culpable al otro. Preocuparse por la pareja, mirar por sus necesidades son actitudes que caracterizan a las parejas felices. Las que acaban por volverse infelices pasan por encima de los deseos del otro y fomentan su culpabilidad para salirse con la suya a como de lugar.

sábado, 22 de marzo de 2014

El hallazgo sobre el Big Bang, ¿ofrece pruebas de Dios?

 El sorprendente descubrimiento, anunciado esta semana, de ondas en el tejido del espacio-tiempo ha sacudido al mundo de la ciencia, y al mundo de la religión.
Ha sido presentado como evidencia de la inflación (una expansión del universo más rápida que la velocidad de la luz); el nuevo descubrimiento de rastros de ondas gravitacionales afirma los conceptos cientificos en el campo de la cosmología, la relatividad general y la física de partículas.
El nuevo descubrimiento también tiene implicaciones significativas para la cosmovisión de los judeo-cristianos, y ofrece un fuerte respaldo para las creencias bíblicas.
Ésta es la razón:
La teoría prevalente de los orígenes cósmicos antes de la teoría del Big Bang era la del "Estado sostenido", la cual afirmaba que el universo siempre había existido, sin un comienzo que necesitara una causa.
Sin embargo, esta nueva evidencia fuertemente sugiere que hubo un comienzo para nuestro universo.
Si el universo de hecho tuvo un comienzo, por la simple lógica de causa y efecto, tuvo que haber un agente -separado e independiente del efecto- que lo causara.
Eso me suena mucho a Génesis 1:1: “En el principio Dios creó los cielos y la Tierra".
Entonces, este último descubrimiento es una buena noticia para nosotros los creyentes, ya que agrega un apoyo científico a la idea de que el universo fue causado -o creado- por algo o alguien fuera de él y que no dependía del mismo.
El astrónomo ateo que se convirtió en agnóstico, Fred Hoyle, quien acuñó el famoso término "Big Bang", hizo esta famosa declaración: "Una interpretación con sentido común de los hechos sugiere que un superintelecto jugueteó con la física".
Como Hoyle lo vio, el Big Bang no fue una explosión caótica, sino más bien un evento altamente ordenado, uno que no pudo haber ocurrido por casualidad.
También debemos recordar que Dios se revela a sí mismo tanto a través de la escritura, como de la creación. El reto está en ver cómo se acoplan estos dos aspectos. Una mejor comprensión de cada uno puede informar nuestra comprensión del otro.
No solo se trata de abrir la Biblia y leer cualquier cosa que encontremos allí desde la perspectiva estadounidense del siglo XXI. Tenemos que estudiar el contexto, la cultura, el género, al autor y a la audiencia original para entender la intención.
El mensaje de la creación en Génesis nos dice que Dios creó un lugar especial para que los humanos vivieran, prosperaran y estuvieran en comunión con Él, que Dios quiere tener una relación con nosotros, y prepara todo para que estemos en comunión con Él, incluso después de que nos alejamos.
Entonces, sabemos que Génesis nunca tuvo la intención de ser un manual científico detallado, en el que se describe cómo Dios creó el universo. El mensaje que imparte es teológico, no científico.
(Imagina qué tan confusos serían los mensajes acerca de las ondas gravitacionales y la materia oscura para los antiguos lectores hebreos).
Como científica y creyente moderna, cuando veo el cielo estrellado en una noche despejada, recuerdo que “los cielos cuentan la gloria de Dios" (Salmo 19:1). Me siento maravillada ante la complejidad del mundo físico, y cómo todas las piezas encajan a la perfección y se encuentran en armonía.
En el libro de Jeremías, en el Antiguo Testamento, el escritor nos cuenta que Dios "estableció su pacto con el día y la noche y con las leyes del cielo y de la tierra".
Estas leyes físicas establecidas por Dios para gobernar las interacciones entre la materia y la energía resultan en un universo afinado con precisión que proporciona las condiciones ideales para que se desarrolle la vida en nuestro planeta.
Cuando observamos la complejidad del cosmos, desde las partículas subatómicas hasta la materia y la energía oscura, rápidamente concluimos que debe haber una explicación más satisfactoria que una simple casualidad. Si se practica adecuadamente, la ciencia puede ser un acto de adoración al ver a Dios revelarse a sí mismo en la naturaleza.
Si Dios verdaderamente es el creador, entonces Él se revelará a través de lo que ha creado, y la ciencia es una herramienta que podemos usar para descubrir esas maravillas.


viernes, 21 de febrero de 2014

Enfermedades que solo existen en Colombia

 Muchos colombianos nos quejamos a diario por una serie de enfermedades, que, hasta el momento, no tienen una explicación científica. Le presentamos una serie de 'males' que usted puede haber sentido alguna vez en su vida.

Patatús: Ataque súbito, físico o mental, de origen desconocido, el cual puede ser objeto de hospitalización para su observación. Generalmente acontece en personas de 50 años de edad en adelante.

Yeyo: Cualquier trastorno repentino que sea lo suficientemente grave como para ir al médico, tomar remedios y faltar al colegio o trabajo. Puede utilizarse como sinónimo de patatús.

Jartera: Estado anímico negativo en que nada parece agradarle al paciente. (Comúnmente conocido como gadejo)

Totazo: Golpe fuerte sufrido en cualquier parte del cuerpo, pero especialmente en la cabeza.

Chichón: Protuberancia craneal usualmente causada por el totazo sufrido por el patatús.

Muñeca abierta: Dislocación entre la mano y el antebrazo que generalmente ocurre por abrir diferentes envases, tales como whisky o aceitunas rellenas .

Sereno: Misteriosa sustancia que se riega particularmente en horas nocturnas y que, según las señoras, afecta sobre todo a niños si no llevan la mollera bien tapada. También afecta a personas mayores que salen de la sala a la terraza con unos cuantos ‘guarillos’ encima.

Cuerpo pesado: ¿cómo explicarle a otro ser humano no nacido en Colombia qué carajo es sentirse con el cuerpo pesado? es una vaina así como que el tronco se va para un lado, los brazos pesan más que el carajo y de paso, las piernas no le dan ....¿quién entiende esto?. Este padecimiento está siendo objeto de estudio por la sociedad de medicina interna de gran Bretaña.

Salpullido: erupción extraña compuesta por un poco de pepitas que salen generalmente después de haber comido algo que no le cayó bien o por ser alérgico al cóctel de camarones el cual ha comido más de la cuenta cuando fue por primera vez a Cartagena.

Ronchas: las pepitas anteriores pero acumuladas y que pican, sobre todo si están localizadas en partes nobles. Y a propósito ¿por qué les dirán nobles? (carranchil en estratos 2 y 3, siete luchas en estratos 1 e inferiores)

Soponcio: Padecimiento de personas mayores y que depende del estrato social, manteniendo el nombre de soponcio si ocurre en personas adineradas y patatús si en las de estrato bajo.

Cogí un aire: Esto sí de verdad que tiene loca de remate a toda la comunidad médica, porque hasta el momento no se explican cómo es la fisiopatología de la vaina esta: ¿cómo uno puede coger a un elemento gaseoso (aire)? y el aire, ¿se deja coger así no más? y si se deja coger, ¿por dónde?

Le dio una vaina: No tiene lugar del cuerpo específico. El hecho es que 'esa vaina se lo llevó'.

Le dieron nervios: Todo el mundo tiene nervios, pero en Colombia, cuando los nervios dan, se refiere a cuando una situación genera confusión, miedo, angustia. Es peligroso porque puede terminar en patatús.

Una güevonada toda rara: Contrariamente a lo que parece etimológicamente, no tiene nada que ver con el órgano en que pueden estar pensando. Al igual que 'la vaina', puede dar en cualquier parte del cuerpo.

Jodido: estar mal, con algún dolor generalmente en alguna o todas las partes del cuerpo, pero también atribuible al dolor de estar sin trabajo o sin cinco centavos.

Nacido: roncha de gran tamaño en la parte posterior; según algunos entendidos, contraída por ocupar caliente el puesto que acaba de quedar libre en un bus. Para evitarlo es preciso dejar que el puesto se enfríe a temperatura ambiente antes de sentarse.

Cuerpo disgustado: La sintomatología va desde calentura hasta dolores en las 'coyunturas' pasando por erizamiento de la piel y un especial rechazo al baño con agua fría.

Angustia en la boca del estómago: Rara sintomatología aún no estudiada por no poderse encontrar ni la boca del estómago ni la angustia en cuestión.

Malparides: Extraña mezcla entre la güevonada rara, y la jartera..

Muerte de repente: Padecimiento insoluble e irrecuperable al cual pueden llevar el yeyo, el patatús, el soponcio o la güevonada rara.

lunes, 20 de enero de 2014

MENSAJE PARA LA HUMANIDAD




Deja ya de estar rezando y dándote golpes en el pecho! Lo que  quiero que hagas es que salgas al mundo a disfrutar de tu vida.
 Quiero que bailes, que goces, que cantes, que te diviertas y que disfrutes de todo lo que he hecho para ti.

 ¡Deja ya de ir a esos templos obscuros y fríos que tú  mismo construiste y que dices que son mi casa.

Mi casa está en las montañas, en los bosques, los ríos, los lagos, las playas. Ahí es  en donde vivo y ahí expreso mi amor por ti.

 Deja ya de culparme de tu vida miserable; yo nunca te dije que había nada mal en ti o que eras un pecador, o que tu sexualidad  fuera algo malo.

 El sexo es un regalo que te he dado y con el que puedes  expresar tu amor, tu éxtasis, tu alegría. Así que no me culpes a mí  por todo lo que te han hecho creer.

 Deja ya de estar leyendo supuestas escrituras sagradas que nada  tienen que ver conmigo. Si no puedes leerme en un amanecer, en un  paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de tu hijito...  ¡No me encontrarás en ningún libro!

 Confía en mí y deja de pedirme. ¿Me vas a decir a mí como hacer mi  trabajo?

 Deja de tenerme tanto miedo. Yo no te juzgo, ni te critico, ni me enojo, ni me molesto ... Yo soy puro amor.

 Deja de pedirme perdón, no hay nada que perdonar.  Si yo te hice... yo te llené de pasiones, de limitaciones, de incoherencias, de necesidades,  ¿Cómo puedo culparte si respondes a algo que yo puse en ti? ¿Cómo puedo castigarte por ser como eres, si yo soy el que te hice? ¿Crees que podría  crear un ser maligno que los lleve por el mal camino o crear un  lugar para  quemar a todos mis hijos  por el resto de la eternidad? ¿Qué clase de dios  loco puede hacer eso?

 Olvídate de cualquier tipo de mandamientos, de cualquier tipo de moral, de cualquier tipo de  leyes; esas son artimañas para manipularte, para controlarte, que sólo crean culpa en ti.  Lo único que te pido es que pongas atención en  tu vida, que el amor y el estado de alerta sean tu guia.

 Amado mío, esta vida no es una prueba, ni un escalón, ni un paso en el camino, ni un ensayo, ni un esperimento a ver si vas al paraíso. Esta vida es lo único que hay aquí y ahora y lo único que necesitas.
 Te he hecho absolutamente libre, no hay premios ni castigos, no hay pecados ni virtudes, nadie lleva un marcador, nadie lleva un registro de tu vida
 Eres absolutamente libre para hacer de tu vida un cielo o un infierno.
 No te podría decir si hay algo después de esta vida, pero  te puedo dar un consejo. Vive como si no lo hubiera. Como si esta fuera tu única  oportunidad de disfrutar, de amar, de existir.
 Así, si no hay nada, pues habrás disfrutado de la oportunidad que te di.
 Y si lo hay, ten por seguro que no te voy a preguntar si te portaste bien o mal, te voy a preguntar ¿Te gustó?... ¿Te divertiste?...¿Amaste?  ¿Qué fue lo que más disfrutaste?
 Deja de creer en mí; creer es suponer, adivinar, imaginar. Yo no quiero que creas en mí, quiero que me sientas en ti. Quiero que me sientas en ti cuando besas a tu amada, cuando arropas a tu hijita, cuando acaricias a tu madre, cuando te bañas en el mar, cuando bailas como un loco.

  Deja de alabarme, ¿Qué clase de Dios ególatra crees que soy?
Me aburre que me alaben, me harta que me agradezcan. ¿Te sientes agradecido? Demuéstralo cuidando de ti, de tu salud, de tus relaciones, del mundo. ¿Te sientes admirado, sobrecogido?...  ¡Expresa tu alegría! Esa es la forma de alabarme.

 Deja de complicarte las cosas y de repetir como tonto lo que te han enseñado acerca de mí. Lo único seguro es que estás aquí, que estás vivo, que este mundo está lleno de maravillas.   ¿Para qué necesitas  más milagros? ¿Para qué tantas explicaciones logicas?
 No me busques afuera, no me encontrarás. Búscame dentro... ahí estoy, latiendo en ti.