Aquellos que intentan controlar a otras
personas no son, simplemente, ni agradables o respetuosos. Mientras que
una personalidad controladora pertenece a alguien que probablemente
tiene problemas más profundos, como codependencia, narcisismo,
tendencias sociopáticas o sólo pura tenacidad, no deberías cargar con
ninguno de estos rasgos negativos. La gente controladora es egoísta al
máximo, inmadura y con tendencia a frenar tu camino para lograr una vida
plena si estás constantemente cerca de ellos.
Para poder evitar que acabes involucrado en exceso con una
personalidad controladora, o para que te des cuenta de que la persona
que tiene el problema es la controladora y no tú, aquí encontrarás
algunas maneras comprobadas que te ayudarán a reconocer a una persona
controladora y así poder responder en consecuencia.
1 . Considera cómo te sientes alrededor de las personas que hay en tu vida antes de todo.
¿Tienes alguna relación en la que te sientes asfixiado, mangoneado,
confundido o estresado, o simplemente harto de que te digan lo que
tienes que hacer la mayor parte del tiempo (y sintiéndote culpable por
ceder)? ¿Hay alguien en tu vida cerca del cual tienes que ir con pies de
plomo y ser muy cuidadoso para aplacarle y no se enfade? ¿Conoces a
alguien que parece tener “puntos” que le hacen perder el control contigo
por cualquier cosa que dices o haces, a menudo sin razón? Si sientes
que cualquiera de estas situaciones te es familiar, entonces puede que
estés lidiando con una persona controladora. Si es el caso, sigue
leyendo.
- Una persona controladora puede ser hombre o mujer; ya sea la
relación romántica o de amistad. Sé precavido con cualquier amigo celoso
que odie a tu pareja por serlo, especialmente si tu amigo no es feliz
con sus relaciones.
- El hecho de que una persona tenga una personalidad fuerte no implica
que sea controladora. La prueba es: “Te deja ser tú mismo, o influencia
exageradamente tu comportamiento”. Deberías poder determinar esto
instintivamente.
- Distingue una personalidad de límites de una controladora
comprobando sus reacciones frente a otras cosas. Si una persona siempre
estalla si le tocan sin permiso pero no reacciona de un modo controlador
si cambias tu pelo o pierdes o ganas peso, etc., es un problema de
límites. Las opciones personales de otros como cambiar de religión,
reconocer una homosexualidad o transexualidad, hacer dieta, entrenar o
hacer ejercicio son temas de límites. Incluso si crees que estás en lo
correcto y los demás son los equivocados, alguien que es sensitivo a
estos temas mantiene un límite cuando se trata de lo que hacen con su
vida y cómo se les trata. Cuando empiezan a decirte quién eres, qué ropa
llevar, cómo pensar, sentir y hacer es cuando te están controlando.
- No te sientas mal si descubres que a veces controlar a otras
personas en tu vida, sobre todo si has crecido con un padre controlador.
En un nivel más profundo, aquello con lo que creces lo ves como
“normal” y requiere tiempo dejar de tratar a los demás de la misma
manera que te han tratado a ti. Es una parte muy importante de la
recuperación el romper este patrón en ti mismo. Si te das cuenta a
tiempo, puede ayudarte a corroborarlo y disculparte con la persona cuyos
límites has propasado. Esto puede salvar las relaciones saludables de
amistad y pareja que haya en tu vida.
2 . Busca cambios de humor repentinos.
Esto es señal de una persona controladora, precisamente porque aquellos
con personalidades cambiantes tienden a meditar sobre los daños e
injusticias que perciben han recibido y buscan el remedio a su dolor
interno y mejora de su situación controlando a otros. ¿Qué mejor que
tener a alguien a tu disposición y otra que acepta la culpa o tiene
miedo cuando no quieres ahondar en la solución del origen de tu propio
dolor?
- Las personas con cambios de humor suelen ser caprichosas ponen una cara larga en medio de un momento de alegría.
- Los narcisistas con frecuencia enviarán una señal cuando no se les
está prestando atención a ellos y sus necesidades. Esta es una forma de
manipulación a la que es difícil decir no pues la persona a menudo dirá
que siente un dolor/está molesto/dolido y similares, haciendo así a la
otra persona sentirse mal por él.
3. Sospecha de cualquier persona que tenga temperamento y lo use con frecuencia.
Las frecuentes explosiones de temperamento, especialmente aquellas
acompañadas de acoso (el cobarde que trata de controlar a otros) o
amenazas (es más fácil dirigir sus advertencias de hacerte daño a ti
que buscar el origen interno de su dolor) son signos de una
personalidad controladora. Las explosiones de temperamento a menudo se
producen cuando difieres de su opinión (tanto si lo haces tranquilamente
como amablemente) o no haces exactamente lo que ellos quieren que hagas
(algo que a veces es difícil de deducir, pues muchas personas
controladoras esperan que seas capaz de “leerles la mente”). En su
mente, tú estás desafiando su autoridad cuando no estás de acuerdo con
ellos o no llevas a cabo sus deseos.
- En conjunto con los cambios de humor, las personas con estallidos de temperamento pueden ser realmente problemáticas porque nunca
sabes qué postura mantener con estas personas. Desafortunadamente, su
inhabilidad para manejar su ira o resentimiento puede resultar en
agresión física, verbal, emocional o sexual. No permitas nunca que una
persona te haga daño; no es tu culpa que estén heridos en su
interior; tristemente, es más que posible que alguien en su juventud se
comportara de la misma forma con ellos y estén perpetuando ese mal
ciclo.
4. Piensa cómo reacciona esta persona a preguntas comunes.
Las preguntas pueden revelar bastantes cosas en lo que respecta a una
persona controladora cuando responden de una manera frustrada o
condescendiente:
- Como ya se ha dicho anteriormente, una persona controladora piensa
que puedes leer su mente. Si le haces preguntas sencillas sobre qué
hacer juntos, dónde ir, qué es lo que quieren, etc., pueden frustrarse
fácilmente porque esperan que tú tengas todas sus necesidades en cuenta y
por encima de las tuyas. Las preguntas implican que hay que tomar una
decisión, y una persona controladora cree que la decisión ya está
tomada, siendo todo para ellos y su conveniencia.
- La gente controladora frecuentemente asume que entiende cómo
piensas, incluso cuando no es así. Pueden frustrarse porque la imagen
que se han construido de ti no se corresponde con lo que dices.
- Las preguntas pueden irritar a una persona controladora porque ellos
prefieren tener el control a la hora de preguntar, y no los demás.
- Las preguntas pueden afirmar para una persona controladora que aquel
que pregunta necesita ayuda y control porque no conocen la respuesta.
Esto puede agravarse con el tiempo porque el controlador busca que la
persona controlada dude de sus propias habilidades a la hora de tomar
decisiones.
5. Busca elogios. Es común
que las personas con problemas de control no sean buenos a la hora de
elogiar sinceramente. No quieren que te sientas bien contigo mismo
porque puede quitarles el control y hacer que se pierda la atención
sobre ellos. Los elogios, cuando los dan, son maliciosos, mordaces y lo
que hacen realmente es señalar una imperfección o defecto de la otra
persona.
- Por ejemplo: Cassie es el mejor referente de Maya para sentirse bien
consigo misma y le gusta mangonear a Cassie. Así que, Maya suele decir a
Cassie que es una buena amiga pero nunca le llama su mejor amiga aunque
Cassie siempre se refiere a Maya como su mejor amiga; en este caso,
Maya siempre tiene la posibilidad pero nunca lo hace. Cassie tiene buen
tipo y a Maya le enoja la atención que los chicos le prestan, por lo que
Maya constantemente le dice a Cassie que a pesar de que tiene muy buen
tipo, no debería presumir de ello ya que los chicos hablan de ella a sus
espaldas.
- Ten cuidado si eres muy atractiva/o y la persona controladora no lo
es. En este caso, es posible para una persona controladora hacer tu vida
miserable. Tu aspecto se convertirá en un obstáculo es una relación de
control, porque muy probablemente sentirán celos y harán lo posible para
que pierdas la confianza en tu apariencia. Por ejemplo, una madre puede
sentirse amenazada por la juventud de su hija e intentará hacer que su
hija sienta que carece de estilo, incluso ayudará a que esto ocurra
eligiendo su ropa o limitando su posibilidad de elegirla o de llevar
maquillaje, etc. En una situación en la que la persona controladora sin
atractivo se siente amenazada por el de la otra persona, rara vez lo
elogiará; si acaso, lo más probable es que te recuerde tus defectos.
- Una persona controladora intentará controlar tu manera de vestir y hablar, o incluso criticará tu opinión.
6 .Sé precavido con cualquier persona que parezca incapaz de entender o aceptar un “no”.
Controlador o no, esta persona es un problema con tendencias
controladoras, y estás destinado a que te pase por encima. Esta persona
tenderá a insistir hasta que te agobies y rindas, cambiando tu firme no a
un frágil sí, y dejándote con el sentimiento de culpa y vergüenza de ti
mismo. Recuerda que estás en tu derecho de tomar decisiones, incluyendo
aquellas que son negativas y hacen que te opongas a hacer lo que esta
persona te pide.
7. Considera qué ocurre cuando quieres ser tú mismo o actuar por tu cuenta. ¿Te encuentras a menudo cambiando tu propia personalidad, planes o puntos de vista para que se ajusten a los de otra persona,
incluso si habitualmente eres una persona fuerte? Si es así, puede que
te estés tratando con una persona controladora. En lo que respecta a ti,
estos son algunos puntos clave que llevan a estar en la posición de ser
controlado:
- ¿Esta persona ignora, cambia o reinterpreta tu propia experiencia o
expresiones de tus emociones? Los controladores ‘’’intentan definir tu
realidad’’’. Si dices que estás cansado y la otra persona te dice que
no, es una señal de que él o ella es una persona controladora.
- ¿Te encuentras a menudo sintiendo que debes cambiar tus planes por
esta persona? Digamos que tienes tu día planeado, y entonces recibes la
llamada de un amigo, y le cuentas tus planes. La persona quiere unirse a
tus planes, con la excepción de que tu horario no le viene bien, o
quizá no es el sitio al que quiere ir. Lo siguiente que te encuentras,
es que tus planes han cambiado totalmente. Acabas viendo una película
que no querías ver, en un momento en el que ni siquiera ni apetecía.
8. Analiza cómo esta persona ve las situaciones difíciles, los momentos de tomar decisiones mutuas o cuestiones de responsabilidad.
Es en estos campos en los que realmente puedes ver a una persona
controladora por completo. A diferencia de una persona con fuertes
opiniones (que puede ser molesta en sí misma pero no busca controlar,
sólo exponer sus opiniones de manera contundente), una persona
controladora carece de la habilidad de tolerar o aceptar diferencias
entre vosotros dos. Es más, una persona controladora siempre busca
maneras de cambiar partes de tus rasgos o personalidad, transformándote
en parte de su débil intento de controlar el mundo a su alrededor.
Mientras que puede decirse que las relaciones no son democracias,
tampoco son dictaduras. Es importante buscar un equilibrio en el que te
encuentres a gusto en cualquier relación y la habilidad de
comprometerse, tolerar, ser flexible y dar y recibir en ambos sentidos
es esencial para las relaciones sanas.
- La mayoría de los controladores siempre sacan a relucir durante las
discusiones las expresiones, “tú eres el problema”, o “tienes un
problema”. Nunca es su culpa.
- La gente controladora suele tener dificultades para lidiar con los
problemas de manera objetiva y manipularán la conversación para culpar a otros
cuando sus errores son señalados. Cuando esto ocurre, termina la
discusión sin dejar que la persona controladora te eche la culpa y/o
desacredite a ti u otros.
- Si realmente quieres a esta persona, el “amarre” que tiene sobre ti
puede hacer que te sea difícil ver y escapar de ella porque tu amor
puede hacer que intentes excusar su comportamiento.
- La gente controladora suele degradar o criticar a otros para
crecerse y parecer superiores y con el control. De hecho, una persona
controladora es fácil de localizar por su constante monólogo sobre cuán
despreciable, estúpido, malvado, ridículo, molesto, etc. es el resto del
mundo (aunque posiblemente nunca es ninguna de esas cosas).
9. Observa lo que ocurre con tus otras relaciones.
Cuando la persona controladora esté cerca de tus amigos y conocidos,
ten cuidado. La persona controladora intentará causarte problemas entre
tú y tus amigos, lanzando rumores, intentando crear divisiones (divide y
vencerás) e incluso llegarán a contar mentiras (exageraciones para ser
más suaves) sobre ti hacia ellos o viceversa, para intentar romper tu
unión con ellos. Su principal objetivo es aislarte de los demás para que
puedan tenerte para ellos mismos, dentro de la realidad que intentan
tejer para ti. Permanece alerta; cualquier intento de alejarte o
degradar a tus amigos y conocidos de tu vida es una bandera roja.
- Evita conversaciones sobre interacciones, intereses mutuos y
relaciones de amistad/pareja que tengas cuando el controlador esté
presente. Sabes que les hará estallar y si tienes que dar la impresión
de que eres un ermitaño en su presencia, es mejor a que haga trizas tus
demás relaciones con sus comentarios maliciosos e insensibles.
10. Observa la vida social de esta persona.
La gente controladora normalmente no tiene amigos cercanos, y en raras
ocasiones tiene amigos que sean más atractivos, inteligentes o bien
parecidos que ellos. Suelen sentir celos de la gente popular, exitosa, y
criticarán a aquellos que los demás tengan en buena estima. La falta de
amigos cercanos puede ser una señal adicional de un incapacidad de
tolerar a otros y de su necesidad de controlar firmemente las
relaciones.
- Las relaciones de amistad y pareja no se crean sobre quién tiene el
control. Son interacciones mutuas basadas en compartir el dar y recibir y
buscar siempre un equilibrio.
11. Busca si existe abuso de poder administrativo o social, incluyendo cuando hay derechos compartidos.
Una persona controladora tiende a mantener lazos sociales o legales
(como amenazas de litigio, divorcio, matrimonios amañados, contratos de
alquiler a compañeros de piso, planes de llamadas telefónicas
compartidos, mal uso de un crédito compartido y contratos similares) -
especialmente si hay derechos administrativos incluidos. Incluso en las
redes sociales, podrá bloquear y desbloquear a una persona antes que
romper la relación, como otro intento de controlar una relación
complicada o fallida.
- Sospecha de la excesiva generosidad de una personalidad controladora
pues puede ser una forma de impresionar y controlarte. Aparentando que
te da muchas cosas, te hace creer que siempre te estás beneficiando de
alguna forma, haciéndote sentir como si le debieras algo, quizás incluso
pasado el tiempo. Entonces ellos utilizan ese sentimiento de obligación
que tienes hacia ellos para controlarte.